Ayer por la noche en una hoguera quemé tus recuerdos,
no eran cartas ni anillos, sino besos y silencio.
Ayer te empecé a olvidar y dejé tu cariño al viento,
y dije muchas veces: "Ya no te quiero".
Pero hoy oí tu nombre, hoy te he visto de nuevo,
el pulso se me ha parado y el corazón me ha dado un vuelco.
Y como madera seca, vuelvo a quemarme en tu fuego.
Ayer te empecé a olvidar y hoy te quiero de nuevo...